Estrenos de teatro: No tengo tiempo escenifica literalmente la pelea de una mujer contra su reloj biológico

No tengo tiempo. Autoría: María Pía López. Elenco: Leticia Torres y Carolina Guevara. Escenografía: Víctor Salvatore. Vestuario: Paula Molina. luces: Matías Noval. sonido: Vicky Balay. Coreografías y entrenamiento en esgrima: Andrés D’ Adamo. Dirección: Cintia Miraglia. Sala: El extranjero, Valentín Gómez 3378. Funciones: los domingos, a las 18. Duración: 50 minutos. Nuestra opinión: buena

No tengo tiempo es una novela de la socióloga María Pía López publicada en 2010 en la que, en forma de diario íntimo, una mujer habla sobre el devenir inexorable de los años. La obra de teatro, de idéntico título, surge de la adaptación de la novela realizada por la misma López, la directora Cintia Miraglia y la actriz Carolina Guevara. Esa operación implicó toma de decisiones: desdoblar la voz en dos mujeres (se sumó la otra protagonista, Leticia Torres), condensar y seleccionar textos, ubicarlos en el aquí y ahora, y poner el foco en la maternidad o, más precisamente, en su posibilidad cruzada la barrera de los 40.

Luchar con el tiempo tirano se convierte en un planteo escénico literal. Dos mujeres esgrimistas chocan sus espadas en la pista contra un enemigo que no sabe perder. Entre avances, pausas y retrocesos, estas mujeres de armas tomar plantean al público la pregunta de qué hacer cuando el álbum de logros está casi completo pero falta una figurita que, con el reloj biológico en contra, se volvió difícil de conseguir.

¿Hay que cumplir el mandato de ser madre? ¿Importa lo que diga el afuera? ¿Y cómo conseguirlo sin tener pareja? Estas disquisiciones empujan la acción con respuestas siempre irónicas, ácidas e incorrectas acerca de las ventajas y desventajas de cada camino, hasta que la adopción ilegal -sin eufemismos, la compra de bebés en una provincia- aparezca como el método más eficaz.

A priori, sin conocer la novela, podía pensarse que se trataba de una obra que se refería a la alienación femenina provocada por la escasez endémica de tiempo, cada vez más tironeadas por las obligaciones impuestas o buscadas. Pero, en este caso, aunque se roza esa cuestión, el centro está -como dijimos- en la maternidad pero con la mirada de doce años atrás, cuando no había ni ley de interrupción voluntaria del embarazo ni de fertilización asistida. Ni siquiera había explotado el boom de libros que sacaban del closet a las madres. Por lo que el contenido, con la escucha actual, resulta algo transitado.

Por supuesto que en cualquier espectáculo teatral, el texto es una parte entre otros lenguajes. En No tengo tiempo, la obra, lo más destacable es la dirección de Miraglia y las actuaciones de estas dos notables actrices que con muchísima gracia y elegancia hacen suyo un texto entre la ficción y el ensayo. En la puesta, deportiva y de ligero sarcasmo, y en la plasticidad de estos cuerpos escindidos entre la frustración y la satisfacción a cómo de lugar, está el fuerte de esta propuesta.

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