El paisaje de los cerros cambia en Navidad

SALTA.- El cerro Capitán, en el extremo este de Villa Las Rosas, entre noviembre y enero de cada año se convierte en un monumental escenario que reactualiza el mensaje evangélico del Portal de Belén. El festejo tiene más de 30 años de vida y miles de salteños ya adhirieron a él.

“Ciudad de Navidad” llaman los lugareños a la convocatoria original de ese barrio, una celebración que evoca con particular fuerza expresiva la tradición navideña del Norte: la visita de los pesebres con villancicos y danzas y la representación del nacimiento de Jesús.

El cerro Capitán marca el descenso hacia el Sur de la cadena que se alza al este de la ciudad, que incluye el 20 de Febrero y el San Bernardo, de mayor altura. Sobre la parte media de la ladera se instala la estructura del pesebre; hacia arriba, la escenografía suma reproducciones de otras edificaciones, como el Palacio de Herodes y tres o cuatro casas de aquella época.

Varios senderos de piedra en la ladera son recorridos por los actores al desgranar la historia sagrada, desde la Creación, con las figuras de Adán y Eva.

El acontecimiento forma parte de la vida de la gente. Durante los meses previos, la actividad para la puesta a punto del espectáculo es incansable. La trastienda involucra a muchos salteños que trabajan en silencio para la estruendosa presentación.

Carlos Delgado es uno de ellos: desempeñó, entre los 6 y los 16 años, los roles de ángel, pastor, italiano, coya, juez y hasta de Adán, y hoy forma parte del equipo de directores artísticos. Su madre, Violeta Delgado, colaboraba “con las pelucas y las barbas”.

La actriz Andrea Rodríguez también suele ser de la partida. Este año será la voz de la Virgen María: “Es un lujo, estoy encantada”, dijo respecto de la función que le tocó en suerte. Rodríguez todavía recuerda: “De chiquita fui a ver Ciudad de Navidad y me dormí, pero me desperté con los fuegos artificiales”.

Las voces y los diálogos son grabados y los protagonistas sólo realizan los movimientos. Antaño, se trabajaba con grabadores de cinta, luego con cassettes, y esta vez se estrenará un disco compacto.

Mientras conduce su remise, Darío Di Bez -otro vecino de Villa Las Rosas- relata: “Durante 20 años estuve en Ciudad de Navidad. Pasé de actuar como pastorcito, en los primeros años, a encargarme de la pirotecnia cuando fui más grande”.

Los fuegos artificiales cierran la puesta en escena de este espectáculo de voces, musicalización digital y luces; el pesebre viviente culminará esta Navidad con un Jesús ya grande y su mensaje. Comenzará a presentarse el 25 de diciembre y se reiterará hasta los primeros días de enero.

Se trata, simplemente, del resultado de la fuerza de una comunidad. “En junio empiezan los preparativos -relató Elsa de Ortin, presidenta del Centro Vecinal de Villa Las Rosas- y en noviembre, los ensayos. Cada año son más los inscriptos; a los que ya estuvieron, se suman nuevos postulantes.”

Todos quieren participar y las posibilidades de obtener un papel son amplias. Una chiquita de 5 años fue aceptada porque sus tres hermanitos están y ella no quiso quedarse atrás. Pero permanecer en el elenco no es sencillo. La asistente de dirección, María Laura Morales Bahamonde -que actuó durante 5 años-, advierte a los artistas -de entre 6 y más de 40 años- que “tres faltas injustificadas a los ensayos los sacarán de cartelera”.

Muchos preparativos

La tarea previa al debut no sólo es ardua para los actores. Los dirigentes Jorge Molina y María del Carmen López explicaron que anualmente la comisión vecinal evalúa el espectáculo anterior y se proponen los cambios y mejoras necesarios. La puesta en escena se retoca según esos criterios y los directores artísticos, en este caso Delgado y Daniel Torrejón, trabajan de acuerdo con esas pautas. Es una creación artística que vuelca en un libreto la interpretación que el pueblo hace de los textos bíblicos.

Para Torrejón “es una experiencia nueva” y, a la hora de explicar la masiva convocatoria, la atribuye “al deseo de protagonismo”.

Un protagonismo que luego será observado por miles de personas instaladas en sillas ubicadas sobre la avenida Los Lirios, que sube hasta el pie del cerro Capitán.

“Ciudad de Navidad” es fruto del esfuerzo mancomunado de esta comunidad salteña. Hombres y mujeres trabajan “a pulmón y ad honórem”, incluso para acomodar las sillas y cobrar las entradas, con el dinero de las cuales se cubren los $ 40.000 que cuesta producir el espectáculo.

Por Carlos F. Pastrana Corresponsal en Salta

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