Abrir cabezas

Dime cómo hablas y te diré quién eres. ¿Qué decir de la precandidata a diputada nacional Victoria Tolosa Paz y de la maestra Laura Radetich? ¿Qué decir del presidente de la República, abogado defensor de ésta? Son peronistas, explican. Es más que eso. La vulgaridad invadió el habla cotidiana y gente de todo signo se regodea en ella.

¿La chistosa Tolosa Paz ignora hasta tal punto el uso del lenguaje y la urbanidad como para emplear “garchar” en una entrevista? ¿Acaso desconoce que ese verbo, según ella, peronista, se reserva para susurrarlo en la intimidad de un cuarto, con voz ardiente: “¡Garchame!”? Barrunto que lo sabe.

Radetich ejerció violencia verbal sobre un alumno; lo maltrató, y sembró su prédica de groserías. El alumno, con voz calma, empezó a decir las primeras tres letras de “cagar”, habilitado por el ejemplo de la educadora, que lo interrumpió gritando. Alberto Fernández calificó esa barbarie de debate. ¿Así debatirá su vice con él? También dijo que ese método era un modo de “abrir la cabeza de la gente”. Sí, con un hacha.

Cuando una sociedad pisotea la lengua de esa manera, cuando no entiende que es un bien precioso, garantía de respeto, se está cerca del retorno a la horda y la bestialidad.

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