Un viaje a Suecia, dos mujeres y tres confusos cargos

ESTOCOLMO.– Todo comenzó el 11 de agosto de este año, cuando Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, llegó a esta ciudad para participar en un seminario sobre la guerra y el papel de los medios, realizado por el Movimiento de la Hermandad, una organización de centroizquierda.

Su contacto era una militante feminista sueca que, tras una serie de intercambios con él a través de Internet y por teléfono, aceptó recibirlo en su departamento de Estocolmo, aunque justo ese día se encontraba fuera de la ciudad.

Cuando ella volvió a Estocolmo, el día siguiente, la mujer, Anna Ardin, se encontró con Assange en su departamento. “Hablamos un poco y decidí que se podía quedar”, declaró la mujer a la justicia.

Ambos fueron a cenar, volvieron al departamento y mantuvieron relaciones sexuales, en las que, según la mujer, se habría roto el preservativo que usaba Assange. Pero éste se habría negado a detenerse, pese a los pedidos de la mujer, algo que, para la ley sueca, transforma su accionar en una violación.

De todos modos, ambos mantuvieron su amistad. E incluso la feminista, una experta en la lucha contra la discriminación de la mujer, organizó una fiesta en honor de su huésped el sábado 14.

Ese día, Assange asistió a un seminario en un sindicato, donde, en la primera fila, se encontraba otra atractiva mujer, Sofía Wilén, que había visto semanas antes al creador de WikiLeaks por TV y lo había encontrado “valiente y admirable”, según declaró. En el seminario, la mujer habría conocido también a Ardin, y acompañó a ambos a cenar con unos amigos. Varios testigos afirman que Assange la invitó, pero otros alegan que ella pidió acompañarlos. “Estaba muy interesada en Assange”, afirman estos últimos.

Posteriormente, Ardin le dijo a la policía que en el restaurante Assange abrazó a Wilén. “Era obvio que estaba flirteando”, declaró, según un informe publicado por el diario británico Daily Mail, que afirma que hay “escasa evidencia de violación, abuso sexual o coerción deshonesta” por parte del fundador de WikiLeaks.

El lunes siguiente, Wilén llamó a Assange y acordaron encontrarse en Estocolmo, desde donde viajaron a la casa de ella, en Enköping (a 78 kilómetros de la capital). Al llegar a la casa, mantuvieron relaciones sexuales: la primera vez Assange usó un preservativo; la segunda, no. Ella declaró que Assange se molestó cuando le pidió que usara un preservativo. Sin embargo, le pagó su pasaje de regreso a Estocolmo.

Lo que ocurrió después no está claro. Al parecer, Wilén estaba preocupada por la posibilidad de haber contraído una enfermedad sexual o de haber quedado embarazada, y decidió llamar a Ardin. Como resultado, el viernes 20 de agosto ambas fueron a una comisaría a denunciarlo.

Lo curioso es que la justicia sueca podría haber detenido a Assange apenas fue denunciado por las dos mujeres. Pero la orden de detención fue retirada antes de las 24 horas, porque la segunda fiscal que llevaba el caso consideraba que las acusaciones apenas se sostenían.

Casi dos meses después, la fiscal especializada en delitos sexuales Marianne Ny emitió una segunda orden de detención y giró una orden de captura internacional, que derivó en el arresto de Assange.

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