Gino Renni, el actor de la “patria popular” que hizo un Shakespeare en el San Martín y enfureció a la crítica

Luego de estar internado por casi dos meses por Covid-19, este domingo murió Gino Renni, el recordado actor de La Tuerca, Operación Ja-Já, Mesa de Noticias, Brigada Cola y Cebollitas, entre infinidad de producciones de tele y cine. Pero en 1991, el gran director Alberto Ure, figura clave de la renovación teatral de décadas pasadas, tuvo la idea de hacer su versión de Madera de reyes, el texto de William Shakespeare, con un elenco en el cual mezcló a actores de renombre en lo que hace a la experimentación escénica, con otros que venían de géneros populares. Ure, un gran provocador teatral, hizo que convivieran en el escenario Verga Fogwill, Mario Alarcón, Gabriel Goity o Tina Serrano junto a Divina Gloria, Carolina Papaleo, María Leal y Gino Renni, entre otros. Semejante jugada, que con el paso del tiempo José María Muscari fue naturalizando, se montó en el Teatro San Martín. Más todavía: en la sala Martín Coronado, la más amplia de esa usina escénica.

Cuando Ure lo convocó para hacer la obra, Ginno Renni, según confesaba en un reportaje en LA NACION de 2018, incrédulo le preguntó si no se había equivocado de persona. Pero aquella segura sorpresa, una vez estrenada la obra, despertó casi la furia de la crítica. En la historia de las última décadas de este gran templo del teatro público, tal vez aquel montaje haya sido el que tuvo que enfrentarse a las críticas más duras. El mismo Ure, en el libro Sacate la careta, que fue editado por María Moreno, le dedica unas páginas para recordar aquel “malentendido”, como lo llamaba. En su larga trayectoria de este creador fallecido en 2017, recuerda que ya había tenido opiniones críticas desfavorables, pero nunca había recibido un ataque tan masivo como en Noche de reyes. “Esta vez no sólo condenaron la bijouterie de las actrices (Ámbito Financiero) y me indicaron cómo debía hacer la obra que yo quería hacer y no me animaba (Página 12), sino que hasta pidieron mi exclusión de las salas oficiales para dilapidar fondos públicos (LA NACION). Durante los primeros días me sentía Saddam Husein, pero sin su búnker y sin misiles, gambeteando entre los médanos”, apunta el creador que a lo largo de su trayectoria no solamente se animó a poner en un gran escenario al desparecido actor sino que, años después, llevó a Humberto Tortonese y Estela Molly al Teatro Nacional Cervantes para su puesta de En familia, de Florencio Sánchez.

Ure me aconsejaba mucho. Me decía que no tenía que darle importancia a los prejuicios, ya que algunos actores pertenecían a la patria culturosa y otros éramos los de la patria popular. Alberto amaba a los cómicos del pueblo, reconocía en aquel reportaje realizado por Pablo Mascareño. En ese misma línea de reflexión, el gran director afirmaba en una de los textos de Sacate la careta: “Puede ser que tantas objeciones a Noche de Reyes se afirmen en algo cierto: en algunos lugares hay que ser serio, porque si estos lugares dejan de serlo, ¿qué harían los que se toman en serio a ellos mismos? La sala Martín Coronado del San Martín es un lugar serio, y yo no tengo por qué ensuciarlo con estos grasas, cuya compañía prefiero y con los cuales me retiraré encantado (…). En fin, sólo fue un malentendido”. Gino Renni, para ese momento, formaba parte del elenco en una de las tantas etapas del programa Operación Ja-Já, la creación de los hermanos Gerardo y Hugo Sofovich que se emitía por el viejo ATC.

“En Noche de reyes he puesto actores que, por el género a que se dedican, son olímpicamente despreciados por los intelectuales y los críticos”, decía Alberto Ure, quien reparó en el actor italiano para hacer un clásico en la sala mayor del San Martín
Gerardo Viercovich

Ure, en el mismo San Martín, había estrenado Los invertidos en la que ya había convocado a Antonio Grimau, actor de fuerte impacto televisivo, junto a intérpretes claves de la escena alternativa, como Cristina Banegas y Lorenzo Quinteros. El archivo Ure, sus escritos, sus reflexiones como los reportajes realizados, tuvo su segundo libro que se llamó Ponete el antifaz, publicado por el Instituto Nacional del Teatro. Allí también se refería a aquel gran malentendido en estos términos: “En Noche de reyes he puesto actores que, por el género a que se dedican, son olímpicamente despreciados por los intelectuales y los críticos. No se tolera que quienes hacen telenovelas se suban al escenario del San Martín”.

De todas maneras, la trayectoria teatral de Gino Renni ya venía con rumbos diversos, cambiantes. Había debutado en 1974 en el Teatro Cómico de Bs. As. con La Soñadora. En ese caso, junto a Osvaldo Miranda, Raúl Rossi, Irma Córdoba, Juan Carlos Dual, Alberto Martin y Nelly Beltrán, entre otros. Antes de aquel Shakespeare, había protagonizado, junto Beatriz Bonet, Aquí nadie paga, del Premio Nobel de Literatura de Dario Fo, quien ese mismo año se había presentando en el Teatro San Martín en medio de amenazas, polémicas y muestras de intolerancias de todo tipo. Después de aquel Shakespeare, su trayectoria estuvo ligada claramente a propuestas comerciales. Lo hizo en San Luis, con una revista junto a Claudia Albertario y Marixa Balli; o en Villa Carlos Paz, junto a Flor de la V, Emilio Disi e Ileana Calabró.

Al Teatro San Martín no volvió. Fue, tal vez, apenas un malentendido.

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