Intendentes opositores reclaman volver a clases presenciales y advierten por la doble vara de Kicillof con el conurbano

MAR DEL PLATA.– Cada uno por su lado, el reclamo es el mismo: General Pueyrredón, Pinamar y Bahía Blanca insisten ante el gobierno provincial para que habilite en estos distritos el retorno de las clases presenciales como sí las anunció el gobernador Axel Kicillof para el conurbano bonaerense, donde los alumnos volverán a las aulas a partir del próximo miércoles.

“Entiendo que la ciudad está siendo discriminada”, dijo Guillermo Montenegro, al frente del municipio que tiene a Mar del Plata como cabecera y que a pesar del descenso de contagios registrado durante las últimas semanas continuará enmarcada en las condiciones de la denominada Fase 2, con amplias restricciones para el comercio y absolutas para el alumnado dentro de las escuelas.

Algo en ese sentido también reflejaron desde la conducción provincial de Juntos por el Cambio, al advertir que comunas gestionadas por dirigentes de la oposición quedaban relegadas frente al avance de otras que presentaban similares o peores condiciones sanitarias.

“Están usando criterios arbitrarios según la conveniencia del partido gobernante, dejando de lado a bonaerenses que ‘casualmente’ viven en municipios gobernados mayoritariamente por Juntos por el Cambio”, denunciaron desde el principal partido opositor.

Al igual que Montenegro, también Martín Yeza confirmó que en Pinamar están dadas las condiciones para un regreso seguro de las clases presenciales. “El lunes haremos una presentación formal ante la provincia de Buenos Aires para que reconsidere nuestra situación”, anticipó vía redes sociales. En diálogo con LA NACION, evitó utilizar el concepto de “discriminación”, pero explicó: “Lo que sí hay es una desactualización de la población que tenemos, donde solo se toma la del padrón electoral”.

El pase de una fase a otra, según quedó establecido a través de un decreto de necesidad y urgencia (DNU), está atada a varios criterios: una ocupación de camas por encima del 80% o una incidencia mayor a 500 contagios cada 100.000 habitantes durante 14 días determina la permanencia en fase 2. El segundo ítem es el que condena a estos municipios, aunque ese promedio podría bajar si se tomara como referencia la población real. A General Pueyrredón, por ejemplo, se lo mide sobre unos 650.000 habitantes cuando los residentes están por encima de los 850.000 e incluso se estima que podrían ser casi un millón.

Cuando la dirigencia provincial de Juntos por el Cambio advierte cierta discrecionalidad toma en cuenta algunos registros oficiales. Aquí cerca, en Villa Gesell, el miércoles volverán las clases presenciales pese a que se registraron más de 700 positivos cada 100.000 habitantes durante las últimas dos semanas y, al viernes último, ocupación del 93% de camas de terapia intensiva. Algo similar observan en el conurbano. Por ejemplo, Lomas de Zamora. Ambos están gobernados por Frente de Todos.

Montenegro advirtió que no va a politizar la cuestión y avanzará por la vía del diálogo. Tiene relación directa y periódica con el jefe de gabinete del gobernador Axel Kicillof, Carlos Bianco, y a él le está acercando fundamentos para convencerlo que las clases presenciales pueden retomarse aquí sin representar un riesgo para sistema sanitario de Mar del Plata y Batán.

“Pudimos ver cómo la presencialidad no generó cambios con los contagios”, insiste Montenegro. En el inicio del ciclo lectivo, en niveles inicial y primario, recordó que la tasa de incidencia era de 9 casos de coronavirus cada 1000 alumnos. Durante las últimas dos semanas que hubo clases presenciales ese registro se mantenía en 10 cada 1000. “Solo tuvimos que aislar 55 de 1300 burbujas”, dijo sobre la dinámica que se dio en el sistema educativo municipal. Y acotó a favor que esos números confirman que tampoco la movilidad en el transporte público impactó sobre el ritmo de contagios.

Yeza resalta un panorama similar desde Pinamar y anticipó a LA NACION que en la nota que enviarán a La Plata, este lunes, también explicarán que mientras hubo clases presenciales en el distrito “las burbujas aisladas han sido muy pocas sobre la incidencia de contagios y las consecuencias de no tener educación presencial son mucho más graves que las que se han ocasionado por esas burbujas”.

El intendente de Bahía Blanca, Héctor Gay, también confirmó una comunicación directa con Bianco para pedirle un inmediato retorno a las clases presenciales en su distrito. “Las escuelas cuentan con protocolos que se cumplen y cuando abrieron no alteraron la situación epidemiológica”, dijo. Y, además de los beneficios del sistema de burbujas, destacó una campaña de testeos rápidos a docentes que allí están llevando adelante y que “hacen que las probabilidades de contagio sean aún mucho más bajas”.

“Junín y muchas ciudades del interior no estarían comprendidas en el inicio de clases presenciales, motivo por el cual realizaremos junto al resto de intendentes un pedido de reconsideración para el regreso de la presencialidad”, advirtió por su parte Pablo Petracca, intendente de esa localidad del noroeste bonaerense.

El macrista Javier Iguacel, jefe comunal de Capitán Sarmiento, se expresó en la misma línea, aunque puso el foco en el diferente trato que la decisión de la Provincia definió para los estudiantes del conurbano y el interior. “Todas las escuelas tienen que estar abiertas. ¡Todas! El derecho de los niños y adolescentes del interior bonaerense es el mismo que los chicos del resto de la provincia y del país. No hay futuro digno sin educación”, advirtió.

“En Pergamino creemos que es fundamental que los chicos y docentes vuelvan a la escuela. Los pergaminenses demostramos que se puede tener una presencialidad segura y con protocolos adecuados. Necesitamos volver a las aulas. El lunes enviaremos un pedido formal al gobernador”, añadió el radical Javier Martínez, intendente de Pergamino.

Entre los 72 municipios (sobre un total de 135 que tiene la provincia) que permanecen en fase 2 y, por ende, sin clases presenciales, las quejas no se escucharon solo en Juntos por el Cambio. En Chivilcoy, Guillermo Britos también cuestionó la distinta vara utilizada frente a los distritos del conurbano. “La provincia decidió que Chivilcoy permanezca en fase 2, a pesar que el AMBA pasó a fase 3, con mayores libertades. Más allá de no estar de acuerdo, del fuerte reclamo que ya hicimos y seguiremos haciendo junto a otros intendentes, las restricciones en Chivilcoy siguen igual”, señaló.

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