Curiosidades. El desierto que se transformó en un cementerio de barcos

¿Cómo es posible que un pueblo que representaba uno de los polos económicos más importantes de Uzbekistán, cuando este país formaba parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), haya perdido su poderío y quedado en el pasado. En la actualidad, solo viven, aproximadamente, unos 14.000 habitantes?

Si alguna de las personas ya fallecidas que vivió durante esos años de prosperidad en Moynaq, milagrosamente abriera los ojos se encontraría con que este lugar, que en el pasado fue uno de los puertos pesqueros más concurridos de la Unión Soviética y uno de los cuatro lagos más grandes del mundo, se convirtió en un cementerio de barcos. Impensado.

El mar se transformó en un cementerio de barcos
El mar se transformó en un cementerio de barcos

Por un momento, pongámonos en la piel o en los zapatos de esa persona que pudo haber nacido en esa parte de Europa Oriental durante los primeros años del siglo XX. Supongamos que se llamaba Vladimir, típico nombre soviético. Vladimir trabajaba como empleado portuario seleccionando sus propios parámetros para ubicar, apilar y organizar los contenedores de carga. Además, se ocupaba de la segmentación en función de la carga, el destino y del peso para asegurar una carga segura y la estabilidad de los barcos.

Por aquellos tiempos, incluso desde hace varias décadas atrás, la ciudad de Moynaq era uno de los puertos principales del Mar de Aral, el cuarto lago más grande de todo el Planeta. Y Vladimir se sentía a gusto con su trabajo por lo que no se imaginaba otra cosa que seguir en esa función durante mucho tiempo más. Y hasta habrá pensado, seguramente, en poder jubilarse como trabajador portuario.

Durante los años 60, la URSS decidió canalizar agua de los principales ríos que alimentaban el mar –el Amu Daria y el Sir Daria- para crear en esa desértica área de la tierra la mayor zona de cultivo de algodón del mundo. Se trató, obviamente, de una decisión muy polémica que a la larga terminaría por secar el mar casi por completo.
Durante los años 60, la URSS decidió canalizar agua de los principales ríos que alimentaban el mar –el Amu Daria y el Sir Daria- para crear en esa desértica área de la tierra la mayor zona de cultivo de algodón del mundo. Se trató, obviamente, de una decisión muy polémica que a la larga terminaría por secar el mar casi por completo.Gentileza Advantour

Sin embargo, sus planes, como los de muchos compañeros, se vieron interrumpidos cuando durante los años 60, la URSS decidió canalizar agua de los principales ríos que alimentaban el mar –el Amu Daria y el Sir Daria- para crear en esa desértica área de la tierra la mayor zona de cultivo de algodón del mundo. Se trató, obviamente, de una decisión muy polémica que a la larga terminaría por secar el mar casi por completo.

Algunos piensan que esta medida propició el mayor desastre ecológico de la historia y que fue producto de un plan orquestado que no surgió de un día para otro. Para otros, se trató de uno “de los mayores atentados que se perpetraron en contra de la naturaleza y en contra de una sociedad que sólo puede aspirar a emigrar bien lejos porque le han arrebatado el futuro”.

Indefectiblemente, como suele pasar en estos casos, a los habitantes no les quedó más remedio que huir de esas tierras para ir en busca de otros sitios donde la naturaleza sea más generosa y les ofrezca mayores oportunidades para sobrevivir. Probablemente, Vladimir, disgustado con estas medidas, se habría trasladado junto a su familia a algún otro sitio de Europa Oriental.

Desaparecieron especies animales y vegetales

Lo que terminó pasando en Moynaq es que estos proyectos de irrigación trajeron como consecuencia el declive del mar a solamente el 10% de su tamaño original que ostentaba desde la mitad de la primera década del siglo XX.

“El Mar de Aral es apenas un 10% de lo que fue, y lo que queda, absolutamente contaminado, se ha alejado de puertos como Moynaq dejándolos a expensas del olvido y de un vetusto y oxidado cementerio de barcos que ya no tienen razón de ser. El viento no movía olas sino granos de veneno bacteriológico que se colaba en las paredes herrumbrosas de aquellas embarcaciones rodeadas de anacronismo y pesadumbre. Nunca pensé que fuera a quedarme sin palabras”, describe la web elrincóndesele.com tras una visita que realizaron a la zona en 2013.

Más allá de que por un período en los años 80 Uzbekistán cultivó más algodón que ningún otro país, a medida que el lago se iba achicando, los pesticidas e insecticidas que se fueron acumulando trajeron la triste consecuencia de que los peces se fueran muriendo por el alto grado de contaminación.

Las tormentas de arena, prácticamente incesantes, y la contaminación del agua y del aire ha multiplicado los casos de enfermedades respiratorias que antes apenas tenían presencia en la zona”, describe elrincóndesele.com.
Las tormentas de arena, prácticamente incesantes, y la contaminación del agua y del aire ha multiplicado los casos de enfermedades respiratorias que antes apenas tenían presencia en la zona”, describe elrincóndesele.com.Gentileza El rincon de Sele

“Esto ha traído consecuencias nefastas como la desaparición de numerosas especies animales y vegetales, algunas endémicas, e incluso un cambio de clima radical. La salinidad es extrema y ha volado a decenas de kilómetros matando zonas fértiles de los dos países protagonistas. Pero eso no es todo, se ha sabido de la utilización de fertilizantes muy fuertes para acelerar el crecimiento de las algodoneras que hoy en día suponen un veneno que se mezcla con la tierra y el viento. Las tormentas de arena, prácticamente incesantes, y la contaminación del agua y del aire han multiplicado los casos de enfermedades respiratorias que antes apenas tenían presencia en la zona”, describe elrincóndesele.com.

El panorama no podía ser más desalentador para los pocos ciudadanos que se quedaron en Moynaq esperando ese milagro que nunca sucedió. No solo eso, sino que a raíz de todo lo mencionado, la tuberculosis fue ganando terreno en esa población afectando a muchas personas. Además, durante 1973 y 1988 los enfermos de fiebre tifoidea se multiplicaron por 29, una cifra altamente alarmante. Algo similar ocurrió con las hepatitis y el aumento de muertes producidas por el cáncer.

Moynaq y los barcos que quedaron en el mar que se convirtió en desierto
Moynaq y los barcos que quedaron en el mar que se convirtió en desierto

Seguramente que si Vladimir viviera no estaría para nada contento con todo lo nefasto que aconteció en su lugar de origen después de 1960. Lo mejor es que al momento de su muerte se haya quedado con esa imagen de prosperidad de Moynaq y su orgullo por haber pertenecido a esa economía pujante que por varios años marcó un camino que, hoy en día, resulta un escenario repleto de arena y de barcos que, quizás, nunca abandonen la zona.

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