A un 50% más: toman bonos argentinos como pago por departamentos de lujo

Ante los vaivenes económicos, hacen falta soluciones creativas para salir del paso. Cualquiera que deba administrar valor en la Argentina, desde hace décadas, lo tiene muy en claro.

Tal parece ser el caso de la desarrolladora Jack Green, fundada por Diego Zappella y Martín Urgoiti. Para su proyecto Alley, un complejo de 109 residencias de lujo en Palermo, han introducido una forma de pago innovadora y sumamente inusual. Consiste en tomar bonos soberanos argentinos, a un 50% por encima de su valor, para cubrir hasta un 25% de cada unidad. “Tenemos un producto de altísima calidad, pero si queremos comercializar tenemos que ser creativos en la estrategia comercial”, explica Zapella.

La lógica es la siguiente: en un momento de bajos históricos para los cupones argentinos, los desarrolladores notaron que mucha gente busca desprenderse de ellos de todas maneras. Tanto Zappella como Urgoiti vienen del mundo de los mercados financieros. Antes de incursionar en el terreno del real estate, en el 2010, ambos se dedicaban a la gestión de inversiones en banca privada, y afirman sentirse cómodos con los activos financieros. “Empujados por el contexto, estamos incursionando en un terreno que para nosotros es conocido, a la vez brindando una gran oportunidad para el comprador”, sigue Zappella. La apuesta es ofrecer un precio de compra atractivo y a la vez capitalizarse, con el supuesto de que en un futuro el precio de los bonos argentinos se revalorizará. “Tenemos en claro que, a pesar de las circunstancias, nos quedamos en Argentina. Somos de la mayoría que se queda, pero de la minoría que invierte. Así que aceptamos el contexto, y a partir de eso traccionamos”, dice con contundencia.

La desarrolladora que conformaron los dos traders, Jack Green, viene de varios éxitos inmobiliarios, todos edificios de oficinas. “Al venir de las finanzas, el nexo más natural entre nuestra trayectoria profesional y el real estate es el de la oficina”, apunta Zappella. Se trata de los proyectos Boutique Work 1, 2 y 3, a cargo del estudio neoyorquino FXFOWLE, y del último lanzamiento, el complejo Summers. Éste, sobre la calle Soler, en Palermo, estuvo a cargo de AS Architecture Studio, un reconocido estudio parisino con proyectos en su cartera de la talla del Parlamento Europeo o el Parque Tecnológico de Shanghai. Summers recibió el premio Grand Prix AFEX 2020, que reconoce a la mejor arquitectura francesa fuera de Francia, y fue considerado uno de los tres mejores edificios de oficina del mundo por el reconocido sitio de arquitectura Archdaily.

El éxito de sus primeros proyectos llevó a la desarrolladora a lanzarse al mercado de las residencias: el proyecto Alley (pasaje, en inglés), ubicado en la manzana delineada por Avenida Las Heras, Sánchez de Bustamante, Pacheco de Melo y Billinghurst, fue concebido en el 2018. Con una inversión cercana a los US$30 millones, planea entregarse en dos etapas, una en marzo de 2022 y otra en junio del mismo año. Son 100 residencias y 9 townhouses repartidas en dos edificios. “Compramos los terrenos en un remate que hacía la Agencia de Administración de Bienes del Estado. En su momento pertenecieron a la SIDE, pero antes eran una terminal de colectivos”, cuenta Zappella. La obra mantuvo la estructura original, con un pasaje de 70 metros que atraviesa el edificio y sirve de columna vertebral del proyecto. “Tiene todos lo amenities, organizados en un segundo pasaje en altura que conecta los dos edificios. El resultado es una enorme cantidad de metros cuadrados parquizados y de espacios verdes”, explica el desarrollador. Son unos 14.000 m² de obra, y tienen el 60% de las unidades vendidas, por lo que, explica Zappella, ya tienen el financiamiento necesario.

Un pasaje de 140 metros atraviesa el complejo y funciona como su columna vertebral
Un pasaje de 140 metros atraviesa el complejo y funciona como su columna vertebral

La estrategia de ofrecer bonos soberanos argentinos como método de pago responde más a la intención de capitalizarse y encarar nuevos proyectos que a un apremio por vender, explican desde la desarrolladora. Y el mecanismo, según uno de los ideólogos, es muy simple. “No tiene mayores complicaciones. Se transfieren los títulos de los bonos a la cuenta comitente del fideicomiso”, apunta Zappella. Si se tiene en cuenta el sobreprecio con el que Jack Green toma los cupones, el metro cuadrado en Alley puede arrancar en un valor de US$2300.

“En la Argentina de hoy, la gran mayoría de la gente solo invierte cuando ve algo que es realmente una oportunidad. Nuestra intención es, a partir de un proyecto premium, ofrecerla”, termina. Estrategias alternativas en momentos de economías paradas. Tan “clasico argentino” como las crisis.

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