Duque y sus opositores en las calles se ven las caras, pero no llegan a un acuerdo

BOGOTÁ.- No hay fumata blanca, pero tampoco se esperaba pese a la gravedad de la crisis. La primera reunión en la presidencial Casa de Nariño entre el presidente Iván Duque y el Comité Nacional de Paro (CNP) terminó sin acuerdo y sin fecha para el próximo encuentro. Sirvió en principio para verse las caras tras 13 días de protestas, bloqueos, disturbios y la violencia policial. Y para poco más.

“No se ha mostrado empatía con las víctimas. Hemos exigido que se pare la masacre, que se pare la violencia oficial y privada contra las personas que están ejerciendo el derecho legítimo de la protesta”, denunciaron sindicalistas y activistas tras la reunión, que se prolongó durante tres horas.

El CNP convocó una nueva marcha para el miércoles, anunciada por la líder estudiantil Jennifer Pedraza. Sobre la reunión pesó sobremanera la fracasada mesa de diálogo de 2019, convocada también por Duque, que sirvió para suspender las protestas de entonces pero que luego la pandemia se llevó por delante.

Durante el encuentro el primer mandatario publicó en su cuenta de Twitter que desde el gobierno mostraron su voluntad de “diseñar acuerdos y soluciones en beneficio del país”. Junto a Duque se sentaron la vicepresidenta, Martha Lucía Ramírez, y el Alto Comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, quienes propusieron a última hora la creación de una comisión técnica de diálogo con la ONU y con la Iglesia para resolver la gran crisis que atraviesa el país. Tanto Naciones Unidas como el clero católico asistieron a la reunión.

Sobre la mesa quedaron expuestas las exigencias del CNP, que abarcan desde la retirada de la reforma de la salud hasta la detención de las aspersiones aéreas de glisofato contra los cultivos ilegales. Una renta básica equivalente a un salario mínimo, el apoyo a la educación pública con la llamada matrícula cero y la defensa del empleo y la producción nacional también forman parte del pliego de unas solicitudes que ahora se han visto desbordadas por otras exigencias de quienes marchan en la calle.

Las protestas se mantienen pese a la oleada de casos de coronavirus en todo el país, que este lunes registró 488 muertes y 12.543 nuevos casos. Claudia López, alcaldesa de Bogotá, advirtió que la capital está al borde del colapso y que las Unidades de Cuidados Intensivos no tienen más capacidad.

El presidente colombiano Iván Duque y el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina durante la conferencia de prensa en Cali
El presidente colombiano Iván Duque y el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina durante la conferencia de prensa en CaliNICOLAS GALEANO – Colombian Presidency

“No se ha llegado a la concreción de una mesa de concertación social y política, ¡una absoluta irresponsabilidad! Mientras no la haya entre quienes convocaron los paros, los jóvenes que lo sostienen en las calles y el gobierno nacional la vida de Bogotá y de toda Colombia está en riesgo”, clamó la alcaldesa.

La cumbre con el CNP llega tras los primeros encuentros en la mesa del diálogo con alcaldes, gobernadores, iglesias y la oposición de centro-izquierda, entre otros.

Previamente a la reunión, Duque viajó con urgencia a Cali, epicentro de los paros y bloqueos que sufre el país. El presidente ordenó un mayor despliegue de tropas tras los enfrentamientos directos y a tiro limpio que el domingo mantuvieron integrantes de organizaciones indígenas con ciudadanos de urbanizaciones del sur.

“Nos unimos al llamado de la sociedad para que se levanten bloqueos que afectan el suministro de alimentos, oxígeno y vacunas, que vulneran derechos a movilidad y trabajo”, anunció el presidente ante una de las grandes quejas que recorre el país. La orden es desbloquear las vías para paliar el desabastecimiento de nafta que ya sufre la ciudad, entre barricadas y patrullajes policiales.

Los indígenas anunciaron este lunes que se mantienen en Cali pese a la situación explosiva, aunque el despliegue de las autoridades impidió el ingreso a la ciudad de colectivos con más integrantes. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) mostró su “profunda preocupación” ante el ataque contra la marcha indígena.

La Defensoría del Pueblo mantiene que hasta el momento se han producido al menos 27 víctimas mortales, todas bajo investigación. El último joven muerto en el marco de las protestas es Elvis Vivas, de 24 años.

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