Oscar Pistorius. La historia del deportista ejemplar que se salió de pista

Carlos Manzoni

Su madre siempre le decía a Oscar que él no debía sentirse inferior a nadie. Y así fue. Oscar Pistorius, que de él se trata, jamás se sitió menos que nadie: pese a que nació con una discapacidad que obligó a que le amputaran las dos piernas hizo siempre lo que quiso, practicó varios deportes y se convirtió en un velocista de elite, reconocido en el mundo como ejemplo de superación. Pero una noche de San Valentín su vida dio un giro inesperado, cuando asesinó a su novia a tiros y terminó tras las rejas hasta la actualidad.

Oscar Leonard Carl Pistorius, tal su nombre completo, nació el 22 de noviembre de 1986, en Sandton, un suburbio de Johannesburgo, en Sudáfrica. Sus padres, Sheila y Heinke Pistorius, supieron las dificultades que se les presentaban apenas se les comunicó que el bebé había nacido sin peroné, un hueso fundamental para sus piernas.

Luego de consultar a más de una decena de eminencias médicas, Sheila y Henke Pistorius aceptaron que lo más conveniente era una doble amputación, que le permitiría en el futuro poder caminar con prótesis. A los 11 meses se realizó la cirugía y un tiempo después un especialista le construyó sus primeras piernas artificiales.

Cuando tenía seis años sus padres se separaron y ahí comenzaron los problemas económicos que obligaron a Sheila a mudarse a una casa más chica, en un barrio más peligroso. Pero ni los inconvenientes familiares ni su discapacidad impidieron que Pistorius llevara la vida de un chico normal: andaba en bicicleta, corría y jugaba al fútbol.

En el colegio, Oscar se exigía más que nadie. Pronto tendría que soportar un golpe más: su madre, la que siempre le había dicho que jamás debía sentirse inferior, cayó en el alcoholismo, sufrió complicaciones en los riñones y finalmente murió, a los 43 años, cuando él tenía 15.

Pistorius, héroe nacional en Sudáfrica
Pistorius, héroe nacional en SudáfricaSitio oficial Oscar Pistorius

Su fuerza de voluntad no se quebrantó y su espíritu de superación fue aún más sorprendente: hizo los deportes que quiso, desde rugby hasta fútbol, pasando por natación y waterpolo. “Y, pese a la rotura de una rodilla en 2003 mientras jugaba al rugby, continuó con su carrera deportiva”, publicó el diario Mundo Deportivo.

Hasta que en 2004 empezó a competir en carreras de velocidad con las famosas prótesis en forma de “J” construidas con fibras de carbono. Fue por ellas que empezaron a llamarlo Blade Runner. Así lo relata Mundo Deportivo: “Al poco de sufrir este percance [la rotura de rodilla] persistió en su intención de seguir practicando deportes. Después de trabajar durante nueve meses con el entrenador de velocistas Ampie Louw, en 2004 comenzó a competir gracias a dos prótesis de carbono…”.

En los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004, ganó la medalla de oro en 200 metros y de bronce en los 100. Dos años más tarde fue campeón del mundo en Holanda, en 100, 200 y 400 metros. Pero para él eso no era suficiente, porque lo que el más anhelaba era competir con atletas sin discapacidad.

Ante el asombro de todos, cumplió sus deseos en 2007, pero despertó las protestas de los demás deportistas, que argumentaban que las prótesis le daban ventaja. “Pistorius recurrió la decisión ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), última instancia jurídica deportiva, que el 16 de mayo falló a su favor al considerar que no quedaba probado que obtuviera ventajas”, se cuenta en Mundo Deportivo.

Ahora sí, tenía la pista libre. Luego de obtener tres oros en los Paralímpicos de Pekín 2008, se le presentaría su gran oportunidad: en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 competiría con atletas sin discapacidades. Allí logró clasificarse para las semifinales de 400 metros y, aunque no ganó, igual se ganó el reconocimiento y la admiración de todo el mundo.

Las revistas se peleaban por tenerlo en sus tapas y participaba en los programas de televisión más importantes del mundo. Además, el amor también le sonreía, porque estaba de novio con la bella modelo Reeva Steenkamp.

Aquel chico que había nacido sin peronés, se había convertido en uno de los deportistas más admirados del mundo, se lo consideraba un ejemplo de superación y podía darse una vida con todos los lujos imaginables. Estaba en su mejor momento. Tocando el Cielo con sus prótesis de fibra de carbono. Pero… siempre hay un “pincelazo” que te desgarra los isquiotibiales.

La madrugada del 14 de febrero de 2013 se oyeron disparos en la mansión de Pistorius. Cuando los policías entraron a la casa encontraron a su novia muerta, tendida sobre un charco de sangre. La estrella deportiva fue el principal acusado del crimen y fue llevado ante la Justicia.

A Oscar Pistorius, en la foto con su hermana Aimee, le concedieron la libertad bajo fianza
A Oscar Pistorius, en la foto con su hermana Aimee, le concedieron la libertad bajo fianzaAP

Luego de varios juicios en los que primero se lo condenó a seis años de prisión, después a 15, más tarde nuevamente a seis y finalmente a 13 y medio, se concluyó lo siguiente: Pistorius, en un ataque de celos, había golpeado a su novia con un palo de cricket, hasta que ella se encerró en el baño. Una vez allí, le disparó cuatro veces a través de la puerta con su pistola 9 milímetros y dio en el blanco con tres de ellos.

Se terminó así la historia de éxito y superación del hombre que asombró al planeta con sus prótesis de fibra de carbono y su espíritu competitivo. Actualmente está preso en una cárcel de Johannesburgo, condenado por homicidio doloso, y podrá pedir su libertad condicional en 2023.

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