El refugio: inteligente y sagaz retrato de un mundo de imposturas repleto de grietas

El refugio (The Nest, Gran Bretaña/Canadá, 2020). Guion y dirección: Sean Durkin. Fotografía: Máthyás Erdély. Montaje: Matthew Hannam. Elenco: Jude Law, Carrie Coon, Oona Roche, Charlie Shotwell, Tanya Allen. Duración: 107 minutos. Disponible en: Amazon Prime Video, Movistar Play y Flow (alquiler). Nuestra opinión: muy buena.

Desde el estreno de Martha Marcy May Marlene (2011) que la obra de Sean Durkin exigía una continuación. Allí el director había explorado los contornos de una comunidad cerrada, signada por las prácticas cultuales de un grupo al estilo Clan Manson, a partir de la compleja relación entre dos hermanas. Ahora el ambiente también es cerrado y opresivo, y los tonos discordantes evocan el cine de terror, pero estamos en la Inglaterra de los años 80, paraíso prometido al que se muda la familia O’Hara desde la vieja Nueva York. Durkin mantiene su inspiración y pulso intacto desde su debut y aquí se anima a correrse de ciertas convenciones sobre la amenaza para transformarla en un rostro más cercano, apenas diferente del que parecía confortable.

La decisión de Rory O’Hara (Jude Law) de buscar fortuna financiera en la nueva Gran Bretaña de la era Thatcher está precedida por una serie de tirantes intercambios con su esposa. Allison (Carrie Coon) está cómoda en su país de origen, ha criado allí a sus dos hijos y a su caballo pura sangre por el que profesa un amor incondicional. La mudanza es el principal alimento de las ambiciones de Rory, la quimera de su pertenencia a un entorno que lo enriquezca y lo valore. Desde el inicio Durkin convierte la mansión en la que desembarcan los O’Hara en la radiografía de los sueños de cada uno: grandiosa e imponente para Rory, incómoda y pretenciosa para Allison, laberinto de miedos y deseos para sus dos hijos. La puesta en escena es tan meticulosa que el espectador puede vislumbrar las grietas de ese sueño dorado en cada vuelta del encuadre, como un filo que amenaza con cortar el delgado hilo que sostiene esa deseada armonía.

El mayor logro de la película es la notable dirección de sus actores, que brindan interpretaciones feroces sin incurrir en el pecado habitual de la excesiva intensidad. Jude Law convierte a Rory en la máscara de sus propias ambiciones, un rostro enajenado en ese deseo de pertenecer, de ser alguien más que un white collar con hambre de riqueza. Pero es Carrie Coon la que demuestra, una vez más, que es una de las grandes actrices del presente. Su construcción de Allison es fascinante y dolorosa, con escenas memorables como la del cigarrillo en el auto o el baile en la discoteca, que le permiten condensar su frustración en pura potencia cinematográfica.

El refugio
El refugio

El refugio es de esas películas que a menudo pasan desapercibidas, construida con inteligencia y rigor, capaz de revelar el ojo de un director con talento e ideas. Incluso en algunas de sus falencias, como el derrotero de los hijos del matrimonio que termina algo rezagado en relación al clima que envuelve a la familia, Durkin ofrece una película viva, retrato de un mundo de imposturas en el que el horror aguarda escondido con su mejor atuendo.

Más información

Relacionados