Se multiplican las quejas por trabas para importar insumos productivos

El 79% de los de los fabricantes de partes y componentes automotrices locales admiten que el monto de importaciones que el Gobierno les autorizó para el año en curso les genera “alguna dificultad” o “incapacidad” para proveer adecuadamente a sus clientes, al provocarles faltantes en la cadena productiva.

El dato surge de una encuesta que realizó la Asociación Argentina de Fábricas de Componentes (AFAC), la entidad en que se agruparon la Cámara Argentina de la Industria de Autocomponentes (CAIA) y la Cámara Industrial de Fabricantes de Autopartes de la República Argentina (Cifara) para lograr una mejor representación del sector, especializado básicamente en proveer a las terminales automotrices instaladas en el país y el Mercosur.

El relevamiento comprobó lo que se sabe: el Gobierno “pisa” importaciones para tratar de asegurar un superávit de la balanza comercial que, con el cepo ya hiper reforzado, le permita recomponer al Banco Central (BCRA) su aún muy frágil tenencia de reservas.

Claro que ese celo exacerbado, según surge del nivel de intervenciones de compra que realizó el BCRA en la primera parte de marzo (se alzó con más del 50% de las divisas operadas en plaza por varias jornadas), impone limitaciones muy concretas a la actividad industrial y al rebote de la economía en general.

En la encuesta, de la que participaron referentes de 71 compañías, el 84% de los empresarios del sector reconocen que las demoras o directamente trabas para lograr la aprobación de algunas importaciones les generó “perdidas” o enfrentar algunos “sobrecostos”.

Es un dato que tiende a confirmar que el extremo al que llegó el cepo cambiario es parte del extendido fenómeno inflacionario que registra la economía, el que quedó reflejado por caso hoy en la suba del 6,1% que registró en febrero el índice de precios mayoristas (IPIM) por incrementos del 6% en los productos nacionales y de 7,4% en los importados.

La compulsa muestra que sólo el 31% de las empresas lograron que el Gobierno les apruebe la planilla de importaciones previstas según sus proyecciones de actividad y negocios para el año en curso. Al 69% restante le regatearon algo o mucho, según otros datos:

El estudio, cuyos resultados fueron enviados esta tarde a los 700 socios de la AFAC como una circular interna a la que tuvo acceso LA NACION, mostró a su vez que sólo al 51% de las empresas autopartistas le fue comunicada la pauta de importaciones autorizadas (el 49% restante aún aguarda respuesta). Y sólo el 21% tuvo la fortuna de acceder a un funcionario para plantearle las necesidades que enfrenta para poder producir adecuadamente.

Los problemas que hay para poder cursar algunas importaciones ya habían sido denunciados públicamente días atrás por la Unión Industrial Argentina (UIA). La entidad planteó que no hay criterios transparentes para cursar trámites por el Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI), creado por el Gobierno para monitorear las compras en el exterior. “El actual esquema no permite que se garantice la producción de bienes en un contexto de recuperación de la actividad”, dijo la entidad fabril en un comunicado, tras el último encuentro de su Junta Directiva en el que se debatió sobre la situación de la economía.

Al mismo tiempo, la Cámara de la Industria del Neumático ratificó ese concepto hoy en un comunicado, en el que sostuvo que la falta de claridad y previsibilidad en los tiempos de aprobación de las licencias no automáticas (LNA), cursadas a través del Sistema de Monitoreo de Importaciones (SIMI), no permiten planificar las importaciones.

Eso provoca quiebres de inventarios en las redes de reventa, que no logran abastecer estos mercados por la falta de productos”, explicó la cámara, aunque aclaró que, al menos en el sector, no se han detectado “inconvenientes en la importación de insumos y materias primas para la producción de neumáticos”, rubro que representa en promedio histórico “el 70% del mercado de neumáticos para automóviles, camionetas, sector agrícola y transporte (camiones y autobuses)”.

Sin embargo, admitió luego que el transporte de carga y de pasajeros es abastecido “en su mayoría por la importación de las principales marcas mundiales miembros de la Cámara de la Industria del Neumático, ya que la producción nacional no es suficiente para conformar a la demanda”.

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