Zona técnica: el tentador orujo de manzana para la alimentación animal

En el mundo se utilizan de una forma u otra los diferentes productos y subproductos de la industria de frutihortícola. Veamos las características nutricionales de un residuo o subproducto de la manzana, luego su industrialización. En todos los casos se busca mejorar productiva y económicamente los sistemas de producción de carne o leche, sin afectar el medio ambiente.

El orujo de manzana es un subproducto del procesamiento del fruto (residuo de la industria de jugos o de la sidra). Este subproducto está compuesto por la pulpa, cáscara y endocarpio (centro) e incluye cáscaras, semillas, restos fibrosos de pulpa y pequeñas cantidades de jugos azucarados. Por cada 100 kg de manzana se generan entre 15 y 19 kilogramos de orujo.

Los componentes más variables del orujo son la materia seca (MS, 14-26%), la fibra bruta (FB: 14-23% base MS) y la proteína bruta (PB: 4-8% base MS). Estas variaciones están influidas por el tipo de manzana, su estado de madurez y las diferencias en el procesamiento. Todos estos subproductos son muy palatable para los bovinos.

La técnica del ensilado es la mejor forma de conservar el orujo para evitar su descomposición o enranciamiento y el desarrollo de insectos. Para hacer un buen ensilado se debe tapar muy bien el material para evitar el contacto con el aire y la lluvia.

Se encontró que, a pesar del bajo pH inicial del orujo fresco, el ensilado permite una acidificación adicional con formación de ácido láctico y alcoholes, asociado a incrementos en PB y FB del orden de 20% y 30%, respectivamente. Normalmente tiene una menor concentración de energía metabolizable (±14%) respecto al material original. Este fenómeno corre por un aumento en los niveles de fibra y la pérdida de nutrientes solubles en los líquidos efluentes o escurridos.

El orujo es un producto resistente a la descomposición aeróbica, que se atribuye a un pH bajo y estable, y a una consistencia pastosa que limita el ingreso de aire, situación que se acentúa con el ensilado, siempre que el material sea tapado adecuadamente con lonas plásticas. Esto representa una ventaja en la conservación, ya que un llenado lento, que es frecuente debido a entrega de volúmenes limitados por las plantas en periodo de elaboración, no tendría efectos negativos.

La degradabilidad potencial del orujo fresco en el rumen es elevado. Sin embargo, la degradabilidad efectiva, que es dependiente de la tasa de pasaje, puede disminuir entre 16 y 40% debido al escape de partículas parcialmente fermentadas. .

El orujo tuvo los siguientes parámetros nutricionales: materia seca (15,5%), proteína bruta (8,4%), Fibra detergente neutra (60,1%) y azúcares totales (23,3%).

La ganancia de peso media fue de 0.897 kg/día. El grado de terminación fue muy bueno, con una grasa de cobertura muy blanca y buen veteado. En ningún caso se observó efectos organolépticos negativos en la carne.

En resumen, para mejorar el resultado productivo y económico de los sistemas de producción de carne o leche y, además, reducir la contaminación del ambiente, es muy importante utilizar los diferentes productos y subproductos frutíhortícolas disponibles en cada región y en las diferentes épocas del año.

Nutricionista de INTA Bordenave, [email protected]” class=”com-link” data-reactroot=””>[email protected]

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