¿Qué veo? Seis grandes películas de los hermanos Coen

Con una filmografía de casi veinte películas, Ethan y Joel Coen son un referente ineludible del cine actual. Capaces de alternar pequeños títulos casi independientes, con otras piezas de gran escala y protagonizadas por estrellas de Hollywood, ninguna producción de los Coen merece pasar desapercibido. El aniversario por los 25 años del estreno de Fargo es la excusa perfecta para repasar seis largometrajes que permiten visitar (y entusiasmarse) con el extraordinario universo de estos hermanos.

Luego de un auspicioso debut con Simplemente sangre, un policial seco de personajes ambiguos, los Coen demostraron en su segundo film la versatilidad que pronto caracterizó al resto de su obra. Educando a Arizona en una comedia desenfrenada, rabiosa, en la que Nicolas Cage (también en uno de sus primeros trabajos) se entrega por completo al humor físico. La trama es la de un torpe ladrón que junto a una policía retirada -ambos angustiados por la imposibilidad de tener hijos- deciden robar a uno de los recién nacidos quintillizos de un conocido magnate. A partir de ese momento, a las inseguridades de una paternidad y maternidad primeriza, se suman los extravagantes personajes que rodean a la pareja. Este film condensa dos de los grandes amores de los hermanos, el del cine clásico por un lado, junto a la fascinación por los dibujos animados de los Looney Tunes (con un Cage convertido en el Coyote del Correcaminos). Pero más interesante aún es esta idea de construir un universo sin matices, de sentimientos plenos que no aceptan grises de ningún tipo. “Nada es relativo, todo es absoluto”, bien puede ser el leitmotiv de esta historia sobre una inocente pareja que solo quiere criar a un bebé, pero a la que rodean villanos impulsados solo por la codicia. En esta combinación de slapstick y sentimientos plenos, los Coen entregan una obra maestra. Disponible en Google Play.

Sin despegarse demasiado de los géneros clásicos, el tercer largometraje de los directores es un homenaje al cine de gánsteres. Una vez más, los Coen demuestran un enorme conocimiento de las estructuras cinematográficas clásicas, a las que modifican para brindarles una impronta propia. Estrenada en 1990 (El padrino III y Buenos muchachos” class=”com-link” data-reactroot=””>casualmente, el mismo año que El padrino III y Buenos muchachos), Muerte entre las flores cuenta la historia de Tom (Gabriel Byrne), hombre de confianza de un poderoso mafioso, al que termina enfrentando luego de obedecer a un impulso equivocado. A través de su protagonista, los Coen le dan una vuelta de tuerca al mundo de los gángsteres, bebiendo de los clásicos del género, como así también de obras mucho más actuales como El padrino, o el cine de Jean-Pierre Melville. Disponible en Google Play.

Los Coen estaban lejos de ser debutantes cuando estrenaron Fargo. Para ese momento ya habían realizado cinco películas, aunque el éxito comercial aún les resultaba esquivo. Después del fracaso que supuso El gran salto (otra pieza incomprendida, heredera de la estética cartoon), los directores pusieron en marcha una comedia negra que logró ese maridaje poco habitual, que combina el reconocimiento de la crítica con una arrolladora performance en taquilla. Tomando como punto de partida una historia real (que es una falsedad absoluta), el film se centra en una atípica y astuta policía, encargada de resolver un homicidio. Fargo es la antítesis de aquello que asegura que “todo lo que puede salir mal, sale mal”, porque en este largometraje, todo lo que puede salir bien, sale a la perfección. Desde un guion sólido que muestra el tono irónico de los hermanos, pasando por lo mejor del star system indie de mediados de los noventa, con Frances McDormand, Steve Buscemi y William H. Macy a la cabeza, este es un relato que fascina por la evolución impredecible de su trama. Si bien Fargo no es en absoluto la primera gran película de los Coen, sí es la que aún para sus detractores, los confirma como dos autores capaces de construir mundos, sensibilidades y personajes fácilmente asociables a su estilo. Disponible en Google Play y Apple TV.

Si hay que rescatar a un antihéroe símbolo de toda la obra de los Coen, probablemente muchos piensen inmediatamente en el Dude (Jeff Bridges), ese hippie viejo amante del bowling, Credeence, los White Russian y la vida relajada. Como un héroe hitchcockiano, Jeffrey Lebowski es un hombre ordinario que debido a una confusión de identidades, se encuentra sumergido en una extraordinaria trama policial. A medida que el film avanza, el Dude intenta descifrar un rompecabezas que comienza con el secuestro de la esposa de un millonario, cuya desaparición esconde un verdadero desfile de secretos. La historia bebe, una vez más, de la literatura noir y los detectives en la línea de Sam Spade o Philip Marlowe, pero cambia la figura del detective por la del Dude, y esa modificación alcanza para que los Coen detonen los cimientos del género, construyan un pulido relato noir, y desplieguen una inspiradísima galería de personajes. Al momento de su estreno, El gran Lebowski fue un fracaso de taquilla, aunque el tiempo puso las cosas en su lugar, y el Dude se convirtió en el improbable gurú de una gran cantidad de fans que veneran esta película, hoy considerada pieza de culto. Disponible en Movistar Play y Amazon Prime Video.

Parte del cine de los Coen puede entenderse como el ejercicio de modificar estructuras cinematográficas tradicionales, a través de personajes que no corresponden a los mundos de los que les toca formar parte. Ese rasgo puede derivar en comedias, dramas, policiales o, como sucede en este caso, en films verdaderamente inclasificables. Como una suerte de ensayo, los Coen se sumergen en la crónica de un apático peluquero (Billy Bob Thornton), que sin proponérselo, comete un crimen que da pie a una oscura saga policial. El hombre que nunca estuvo es una pieza atípica en la filmografía de los Coen (algo que no es poco decir), pero que revela el profundo amor y conocimiento de estos realizadores en materia de cine noir. Disponible en HBO GO.

En el último tramo de su carrera, los Coen fueron (y son) capaces de seguir probando caminos alternativos en la construcción de sus películas. Y en el caso de Inside Llewyn Davis: Balada de un hombre común, la mirada está puesta no en las estructuras de género, sino en retratar un período histórico a través de un protagonista atrapado en un denso laberinto. Llewyn Davis (Oscar Isaac) es un músico folk que ya no pretende ser exitoso, sino al menos ganar lo suficiente como para comprarse un abrigo que lo deje pasar el invierno. Pero él no lo logra y aunque lo intenta hasta el cansancio, todo falla y vuelva a fallar. Los Coen reconstruyen la escena folk de principios de los sesenta y los clubes en los que todas las noches se presentaban músicos que no querían “existir” (como dice Llewyn), sino que intentaban vivir de una vocación que los definía. De esta manera, los realizadores retratan el padecimiento de un hombre encerrado en un túnel del que no consigue huir, moviéndose siempre en espacios reducidos que simbolizan esa cotidianeidad asfixiante. Llewyn vive un infierno de colores grises porque así muestra la película al invierno neoyorquino. Y aunque su día a día sea un loop agobiante, que el contexto sea la música, hace que su vida tenga sentido, y que este film se convierta (de momento) en la última obra maestra de estos directores. Disponible en Movistar Play.

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