La falta de resolución del reemplazo de Marcela Losardo agiganta los problemas del Gobierno

Un Presidente “sin apuro”, una ministra renunciada sin renuncia y un reemplazo sumido en la incertidumbre. Alberto Fernández sigue sin resolver la crisis que originó tras exponer el último lunes que, “agobiada”“>“agobiada”, Marcela Losardo dejaría su cargo. Después de cuatro días, el jefe del Estado aún no resolvió quién será la persona que deberá administrar los destinos de un Ministerio de Justicia con un perfil más confrontativo.

“No está definido”, aseguró un hombre con despacho en la Casa Rosada. “Es un tema en el que se puede tomar tiempo, lo conoce bien”, agregó. Según afirmaron a LA NACION tres fuentes de máxima confianza del Presidente, el nombre se develará mañana.

En un día cargado de intrigas e indecisión, Fernández pasó gran parte de la jornada en su despacho, en el primer piso de la Casa Rosada, y mantuvo encuentros con el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; el jefe de asesores, Juan Manuel Olmos; y el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello. Los últimos dos son parte del revoleo de nombres posibles para ocupar el lugar de Losardo, algo improbable. Cerca de las 18.30, el mandatario salió rápidamente desde Balcarce 50 rumbo a la quinta presidencial de Olivos.

Alberto Fernández y la ministra de Justicia, Marcela Losardo
Alberto Fernández y la ministra de Justicia, Marcela LosardoArchivo

Mientras tanto, Losardo continúa en su cargo. Hoy firmó el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que extiende la emergencia sanitaria, entre otras cuestiones. La ministra espera el guiño de su amigo, el Presidente, para hacer efectiva su salida del gabinete nacional y así armar las valijas para partir rumbo a París, como embajadora ante la Unesco.

Pese a que varias de las principales figuras del gobierno nacional anticipaban que hoy estaría resuelto el intríngulis, lo cierto es que el Presidente casi no abrió el juego y se reservó la definición. “Es un tema muy sensible para él”, reconocieron cerca del mandatario.

Por otro lado, las dificultades para encontrar un reemplazo también tienen una razón: es que la oferta esconde un problema. El nuevo titular de Justicia tendrá que asumir con un equipo establecido que reporta en otra terminal de poder, Cristina Kirchner.

“¿Puedo poner al secretario de Justicia? ¿Puedo poner al encargado del Servicio Penitenciario Federal? ¿Puedo poner el secretario de Derechos Humanos?”, graficaron con malicia desde la Casa Rosada. Nadie duda de la continuidad de Juan Martín Mena, María Laura Garrigós de Rébori y Horacio Pietragalla, tres espadas del kirchnerismo duro. La persona que acepte el desafío de Alberto Fernández tendrá que lidiar con eso.

Alberto Fernández y Cristina Kirchner
Alberto Fernández y Cristina Kirchner[e]TELAM

El listado de nombres no varió, solo se fueron fortaleciendo algunos y diluyendo otros. Por estas horas quien asoma como favorita es Marisa Herrera, especialista en derecho civil y una de las expertas que integró el consejo consultivo de juristas que le recomendó al Presidente nuevas reformas judiciales.

Los diputados Martín Soria y Ramiro Gutiérrez –cercano al presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa–, retrocedieron varios casilleros. El primero, por desconfianza. En el segundo caso, por falta de pergaminos, según aseguraron cerca del Presidente. El revoleó de nombres fue incesante durante todo el día. Ahí también aparecieron Olmos y Vitobello, pero, según pudo saber LA NACION, hasta esta noche no habían recibido el ofrecimiento.

Otra opción que también circuló por la Casa de Gobierno era la que ubicaba en carrera al ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro –es uno de los nexos del Poder Ejecutivo con la Justicia–, algo que desde sus oficinas en la planta baja lo descartaron.

Las dudas aceleraron el desgaste interno y acrecentaron las internas. Cerca del Presidente todavía mascullan bronca por las críticas, en Off the Record, que recibió el jefe del Estado en los últimos días. Incluso, fue Cafiero el encargado de avisar que esas actitudes tendrán consecuencias.

“Propongo una cosa, que dejen de hablar en Off. Si es así que lo digan en On [the record], que dejen de hablar en Off. Porque si no es parte de las creencias, no sirve. Yo vengo y pongo la cara. Si hay otras personas que están en la especulación, sería bueno que lo digan en un reportaje”, lanzó el ministro coordinador. El misil fue para adentro de la administración nacional. Lo cierto es que hay mucho enojo con los funcionarios que critican al Presidente.

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