Surgen dudas y el Presidente demora la designación del ministro de Justicia

Que “la fumata blanca” salga del despacho presidencial. Eso es lo que esperan los laderos de Alberto Fernández para confirmar el nombre del nuevo ministro de Justicia. La definición podría caer de un momento a otro, porque -en los papeles- Marcela Losardo hará efectiva su renuncia a partir de mañana. Pero los que conocen de memoria el estilo que tiene el Presidente para tomar decisiones tampoco descartan que extienda la agonía.

Fernández estuvo ayer por la tarde reunido varias horas con su jefe de Gabinete, Santiago Cafiero. Allí se confirmó que Marcela Losardo irá a París como embajadora ante la Unesco y que formalizará su renuncia mañana, y así darle tiempo al Presidente para que resuelva e intentar que el ministerio no quede acéfalo.

“Dudo que se resuelva hoy. Aunque puede precipitarse de un momento a otro. Al menos anoche Alberto no lo había decidido”, dijo esta mañana un alto funcionario a LA NACION. Hoy al mediodía el Presidente hizo una recorrida junto a Axel Kicillof por un vacunatorio en Avellaneda. Hubo fotos oficiales, pero no hubo discursos, en medio de las explicaciones oficiales de la provincia por la declaración de Beatriz Sarlo en la Justicia.“>la declaración de Beatriz Sarlo en la Justicia. De allí, Fernández se recluyó en Olivos. Y se espera que por la tarde mude su jornada de trabajo a la Casa Rosada.

La lista de candidatos tiene nombres que, de tanto sonar, comenzaron a generar dudas. El diputado de Río Negro, Martín Soria, fue el más firme que analizó Fernández -habló con él el lunes- pero por algún motivo no lo confirmó y siguió analizando otras posibilidades. En las últimas horas se sumó como alternativa Marisa Herrera, especialista en derecho civil y una de las expertas que integró el consejo consultivo de juristas que le recomendó al Presidente nuevas reformas judiciales.

Herrera no había recibido hasta este mediodía ninguna oferta de la Casa Rosada. En privado, Fernández elogió un trabajo que ella publicó días atrás junto a Andrés Gil Domínguez (otro de los expertos de la “comisión Beraldi”), titulado “Reformar para transformar: la creación de un tribunal federal de revisión de sentencias arbitrarias” y referido al proyecto de “tribunal intermedio” ante la Corte. Esta abogada, en 2017 se candidateó como diputada suplente por Unidad Ciudadana en las elecciones legislativas, pero no entró.

Marisa Herrera, una de las candidatas a reemplazar a Losardo
Marisa Herrera, una de las candidatas a reemplazar a Losardo

Soria sigue en carrera. Sin ser un kirchnerista de pura cepa (enfrentó al kirchnerismo en su provincia), tuvo una conversión y logró la aceptación del campamento kirchnerista cuando denunció ante el Consejo de la Magistratura que existieron reuniones entre el camarista de Casación Gustavo Hornos y el expresidente Mauricio Macri. Cristina Kirchner hizo suyo el dato para denunciar el “lawfare” en su última aparición pública. Fernández dijo conocer “mucho” al diputado rionegrino, pero en su entorno reconocen que eso no llega a construir una relación de confianza.

A estos candidatos se suma el diputado bonaerense Ramiro Gutiérrez, de las filas del massismo. Fernández lo conoce desde 2013 e intercambió con él experiencia jurídica. Pero la lógica de poder indica que, por pertenencia política, esa silla no irá para alguien del Frente Renovador.

A esta altura nadie descarta que aparezca un “tapado”. “Está claro que no lo tiene definido. O quizás lo tiene in pectore. Pero lo tiene solo él”, dijo a LA NACION un importante portavoz oficial que hoy esperaba la definición.

Por puro sentido común, difícilmente Fernández pueda definir el ocupante de una de las sillas más sensible del gabinete sin conversarlo antes con Cristina Kirchner. En el Instituto Patria se ocupan de decir que “es una decisión de Alberto”. Argumentan: “A los ministros los elige el Presidente”.

“Sea quien sea, es difícil que cambie algo de fondo”, reconocía hoy un estrechísimo colaborador de Fernández que aludía a la dificultad que tiene el oficialismo para hacer reformas en el Poder Judicial. Lo que todos dan por sentado es que Juan Martín Mena, viceministro y el jugador todoterreno del kirchnerismo duro en la cartera de Justicia, seguirá firme en su lugar.

Con el ministerio parcelado de esa forma, Fernández debe decidir si coloca como titular a alguien que se pinte la cara y vaya a la guerra contra el Poder Judicial (al menos en lo discursivo) o si, en cambio, pone a una figura que cumpla el rol en los papeles con el poder real delegado en otros despachos.

Luego de que el Presidente expusiera a “corazón abierto” la insostenible situación de Losardo en el Ministerio de Justicia y exhibiera la ausencia de un candidato, en la Casa Rosada quieren evitar que siga el “revoleo de nombres”. Las demoras que hasta ahora tuvo la definición revelaron la dificultad de encontrar el candidato ideal.

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