La anunciada revisión del IPC trae malos recuerdos a los inversores

Bastó que trascendiera que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) trabaja en un cambio en la canasta de bienes y servicios que utiliza para realizar las mediciones de inflación para que cayera el valor de los activos que ajustan capital por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), los únicos que venían indemnes al sostenido castigo que recibe el riesgo argentino.

Sucedió hoy, tras conocerse que –aunque sin plazos– el organismo estadístico inició el camino para readecuar el Índice de Precios al Consumidor (IPC), lo que afectará al mencionado indexador creado hace casi dos décadas para replicar su comportamiento.

Eso bastó para que los bonos y letras de la deuda que ajustan capital por ese coeficiente se desvalorizaran hasta 2,9%, como en el caso del Boncer 2024, básicamente afectados por el temor a que el Gobierno de Alberto Fernández, que se ha radicalizado políticamente de manera manifiesta en las últimas semanas, repita maniobras que puedan afectar sus rendimientos.

Después de todo, no pasa desapercibido que comenzó a repetir recetas que ya había usado (con malos resultados) la administración que comandó antes la hoy vicepresidenta, Cristina Kirchner, como la tentación de pisar el tipo de cambio, fijar cupos a exportaciones o controlar precios sin atacar la verdaderas causas de la inflación.

En el mercado tienen claro que la duda que se instala ahora es consecuencia de aquella experiencia.

“Está bien que el Indec actualice el ponderador del IPC, porque quedó viejo, pero también es lógico que entre los inversores genere ruido el deja vu del Indek”, apuntó el economista y consultor Fernando Marull. “La corrección es lógica, dado que hoy el Indec trabaja con una canasta de consumo de 2004, pero a la vez queda a la vista que 8 años de haber trastocado las estadísticas no son gratuitos y estas medidas hacen ruido, más cuando los bonos CER sirvieron para financiar el déficit de 2020”, coincidió su colega de Empiria, Juan Ignacio Paolicchi.

El ex secretario de Comercio Interior. Guillermo Moreno, quien comandó la intervención al organismo que destruyó la confianza en las  estadísticas oficiales
El ex secretario de Comercio Interior. Guillermo Moreno, quien comandó la intervención al organismo que destruyó la confianza en las estadísticas oficiales

El cambio incluiría ampliar la medición de precios pactados en el comercio electrónico –un canal creciente– y bajar o quitar la incidencia que tienen algunos consumos como el de cigarrillos. Y aunque no se llevaría adelante en 2021, los temores que regenera el anuncio ya dejaron su huella en el mercado.

“La revisión de los ponderadores estaba prevista desde la época de Todesca, pero el impacto de la noticia en los bonos CER refleja la nula credibilidad del Gobierno en torno al Indec”, apuntó la consultora 1816.

El problema es que el Gobierno había logrado con estos instrumentos (o los ajustables por el tipo de cambio) mantener buen acceso al mercado de deuda local en pesos, no sólo para renovar los bonos que vencían sino para captar recursos netos con los que cubrir el déficit fiscal.

Y que gran parte de los últimos títulos que ofreció estarían impactados por el resultado de esta modificación, ya que son instrumentos que caducan en la segunda mitad de 2022 o directamente más allá de 2023, lo que pueda afectar de aquí en más el apetito por estos bonos.

La intervención del Indec entre 2007 y 2015 transformó a los activos ajustados por inflación en instrumentos muy especulativos, dado que el objetivo de ese avance sobre el organismo fue precisamente subestimar el índice de precios para intentar generar la sensación de una inflación sin desbordes.

La reacción del mercado bien puede considerarse prematura, pero no sorprende considerando las lecciones del pasado. Los operadores advierten que se puede generar un quiebre de mercado del que resulten afectados los bonos que puedan ser impactados por el cambio, es decir, aquellos emitidos a mayor plazo. “Para los cortos no debería pesar”, juzgó un operador, que estima que esa diferenciación podría comenzar a notarse en las próximas ruedas.

Lo concreto es que los activos afectados eran los únicos que venían resistiendo el castigo al riesgo argentino, bien reflejado hoy en la nueva suba del 0,7% que anotó el riesgo país para superar ya los 1600 puntos (quedó en 1604). Es que los bonos emitidos tras el último canje de la deuda en dólares rinden tasas equivalentes al 20% y valen un tercio de lo que valían tras aquel intercambio.

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