Insólito. Por los controles de precios, una empresa debió vender activos para evitar las pérdidas

En medio de las disputas entre el Gobierno y las empresas de consumo masivo por la salida del descongelamiento de precios y los aumentos de sus costos, Molinos Río de la Plata aclaró que sus ganancias por $1746 millones en 2020 no se explican por los resultados operativos de su negocio sino por una venta de activos y otras herramientas que aplicó para evitar las pérdidas.

En cualquier otro mercado un balance con ganancias sería celebrado por la propia empresa como una buena noticia. Sin embargo, como un signo de época, Molinos publicó un comunicado oficial justificando el resultado positivo con que cerró el año pasado. “La compañía apeló a una serie de medidas de excepción que generaron más de $3000 millones de ganancias extraordinarias antes de impuestos: recurrió a la venta de sus oficinas centrales, generando una ganancia de $2027 millones; a un férreo control y recorte extraordinario de gastos que reportó un ahorro de $1169 millones, a pesar de los mayores costos generados por la crisis del Covid-19, y a un riguroso manejo no recurrente del capital de trabajo que derivó en una reducción de la deuda en dólares, y por ende, en menores cargos financieros. Dichos eventos de carácter extraordinario e irrepetible, le permiten a la compañía, a pesar de que sus negocios regulares y ordinarios siguen generando pérdidas, reportar una ganancia de $1746 millones para el ejercicio económico 2020″, informó la empresa de la familia Perez Companc.

La venta de las oficinas a la que hace alusión Molinos es la operación por la cual la empresa se desprendió de un terreno en la localidad de Victoria en julio de 2020, a cambio de US$20,7 millones. El contrato contempla un convenio de comodato que le permitirá a la empresa de alimentos mantener sus oficinas durante los próximos tres años. El nombre del comprador nunca trascendió, aunque fuentes del mercado inmobiliario señalan que se trataría de una sociedad vinculada a la familia Piero (los dueños de la marca de colchones).

El comunicado de Molinos se conoce en un momento de gran tensión entre las principales empresas de alimentos y la Secretaría de Comercio. El eje de las discusiones pasa por los aumentos de precios. Las compañías del sector tienen prácticamente congelados los precios de la mayoría de sus productos desde hace un año y solo les autorizaron subas que no superan el 12%, mientras que sus costos crecieron por encima del 40%.

Este contexto de enfrentamiento quedó reflejado en el comunicado en que Molinos explicó sus ganancias. “La compañía espera poder adecuar sus precios, al menos parcialmente, al incremento de costos que viene soportando; siendo esto crítico para alcanzar resultados en línea con la calidad de sus activos marcarios y productivos”, señaló la firma.

Pérdidas operativas

Mastellone también dio a conocer hoy sus resultados de 2020. En el caso de la empresa láctea no hubo elementos que le sirvieran para mostrar un balance más positivo y la firma informó un resultado neto de pérdidas por $2287 millones.

“El balance refleja un deterioro en sus márgenes, principalmente por el incremento en los costos de la compañía, superior al 40%, los nuevos costos asociados a la pandemia y la imposibilidad de compensar los mismos actualizando los precios de venta de sus productos”, explicó la empresa dueña de La Serenísima.

La láctea además destacó que en el último año se registró un significativo incremento de litros de leche procesados versus 2019, “lo cual le permitió garantizar el normal abastecimiento de productos lácteos en todo el territorio nacional. A su vez, ante un mercado interno afectado por la situación general del país, logró mantener sus volúmenes de venta, creciendo incluso a doble dígito en categorías definidas como estratégicas. Asimismo, el incremento en la materia prima procesad le permitió aumentar considerablemente sus exportaciones hacia distintos mercados internacionales”, explicó.

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