La industria aceitera, a media máquina

Con el aceite crudo de girasol tocando el máximo de 1450 US$/t esta semana, el aceite de soja no se queda atrás llegando al máximo de 1115 US$/t, la industria aceitera no ha podido expresar el máximo de su capacidad instalada. El aceite de girasol a nivel mundial viene de sufrir fuertes bajas en la producción de los países del Mar Negro, principales productores y exportadores de aceite de girasol. En la Argentina, la caída en la superficie de siembra del girasol del Chaco ha provocado un cimbronazo en la industria aceitera, y hoy abiertamente los compradores indican pagar 500 US$/t.

En el año del aceite, la industria aceitera no ha podido expandir sus volúmenes de molienda por distintos factores extra mercado, que no han logrado incentivar al máximo su capacidad de procesamiento.

El paro de los aceiteros y recibidores de granos fue uno de los peores momentos que le tocó vivir a la industria y no ha sido gratuito. Durante diciembre solo se procesaron 800.000 toneladas, un 70% menos que su capacidad en una comparación interanual. La caída de la molienda implica que no se pudieron cumplir con los contratos de venta que se comienzan a negociar con seis meses de anticipación. Hubo un lucro cesante, por no decir fondo perdido, durante diciembre de US$ 1000 millones solo en concepto del volumen que no se pudo procesar y que no ingresó al país en momentos en que las divisas son un bien escaso.

De acuerdo con la Bolsa de Comercio de Rosario, durante enero pasado se procesaron 3,2 millones de toneladas, un 39% más que en 2020 y un registro que se ubica en el segundo lugar de toda la historia del complejo aceitero. No hay dudas que la molienda no consumada durante diciembre tuvo un efecto arrastre sobre el volumen de molienda de enero. Y esto es una evidencia de la rápida reacción que ha tenido el sector poniendo una vez a prueba su alta competitividad en un escenario mundial cada vez mas complejo.

Un dato muy fuerte es la molienda acumulada entre abril y enero. Se procesaron 31,6 millones de toneladas, un 12% menos en comparación con la cosecha anterior 2018/19, situación que se produjo solo en los ciclos productivos en donde la oferta de soja se vio severamente afectada por la sequía.

Veamos las cifras interanuales. Según la Bolsa de Comercio de Rosario en 2020 se embarcaron 56,5 millones de toneladas de granos, con embarques de maíz que representaron el 64% del total exportado, mientras que los embarques de soja cayeron un 30%. Analizando las cifras de molienda anual en la campaña anterior se llegó a 35,8 millones de toneladas, muy por debajo de las 42,2 millones de toneladas procesadas en 2019.

Con las últimas cifras de molienda de soja, en estos momentos la industria aceitera está trabajando en un 50% de su capacidad instalada. Este menor ritmo de molienda tiene un efecto directo en el aumento del costos fijos de elaboración y esto impacta en forma directa en el menor precio que reciben los productores por su soja. Una industria trabajando en un rango del 90-95% de su capacidad instalada baja en forma drástica su costo de elaboración y los productores pueden recibir mucho mejor precio por su soja.

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El autor es fundador de GurúMarket

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