Claudia Fontán y su llegada a MasterChef Celebrity: ”No tiene que ser un sufrimiento”

Esta noche, la actriz Claudia “Gunda” Fontán ingresará a la competencia de MasterChef Celebrity” class=”com-link –s” data-reactroot=””>Claudia “Gunda” Fontán ingresará a la competencia de MasterChef Celebrity para demostrar sus generosas habilidades culinarias frente a las cámaras de Telefe. “Ahí estaré disfrutando y padeciendo”, reconoce a LA NACION minutos antes de ingresar al estudio de LA100, donde comparte el aire radial con Guido Kaczka en No está todo dicho, de lunes a viernes desde las 10 de la mañana. “Estoy muy contenta con este presente laboral, me encanta hacer radio y estar en MasterChef Celebrity me permitirá disfrutar de mi pasión por la cocina y por comer. Me encanta comer”, remarca con convicción para quede clara su afición.

Fontán es un personaje particular. “No me gustan las imágenes con Photoshop. ¿El canal qué fotos te pasó?”. A contramano del uso y costumbre, está preocupada por salir artificial en las fotografías que acompañan esta entrevista. “Es tremendo”, escribirá en un mensaje de WhatsApp donde se horroriza de los efectos del planchado digital y se encargará de reafirmar, algunos minutos después de la charla, que no le interesa mostrarse irreal. Luce espléndida a los 56 y si las fotos, que ella misma se encargó de proporcionar, tienen algún retoque, lo cierto es que se la ve natural y sin las mutilaciones que suele aparejar un mal proceso digital sobre los retratos.

Claudia Fontán firmó su contrato para participar en MasterChef Celebrity consciente de sus habilidades culinarias
Claudia Fontán firmó su contrato para participar en MasterChef Celebrity consciente de sus habilidades culinariasGentileza Telefé

No será la primera vez que “La Gunda”, como todos la llaman en el ambiente artístico, prepare uno de sus manjares frente a una cámara de televisión. Hace algunos años, junto con el prestigioso chef Fernando Trocca, demostró sus destrezas en la señal de El Gourmet en Trocca alla Fontán. “La diferencia con aquello que hacíamos con mi amigo Trocca es que ahora tenemos que competir, aparecen los nervios propios y los de los compañeros, y entra en juego el tiempo”.

Cuando habla de la cuenta regresiva del cronómetro, ese objeto de rigurosidad implacable que es un personaje más del show, parece inquietarse. Para “La Gunda” no es problema encontrar la medida justa del sazonamiento de un plato, sino poder entregarlo a tiempo: “Todavía no pusiste la torta a cocinar y te dicen que faltan quince minutos, es un horror”. También la perturba no conocer los hornos y el agobio del calor del set potenciado por las luces y tantas hornallas encendidas en simultáneo. “El placer por cocinar está por sobre todo, pero no es lo mismo que hacerlo en mi casa”, sostiene. Aquella aventura con Trocca intentó emular las comilonas que hacían los domingos cuando se juntaban ambas familias y el chef y Fontán deleitaban con sus creaciones.

Conocedora del manejo de las cámaras y del tempo de la comedia, sumados a sus excelsos saberes culinarios, Fontán podría tener larga vida en el certamen conducido por Santiago del Moro. Se la intuye como esos concursantes que “son funcionales al show”. Frase gastada y cierta al abordar estas cuestiones. Pero eso nunca se sabe, la última palabra siempre estará en manos del tribunal conformado por los chefs Donato de Santis, Damián Betular y Germán Martitegui. “Al que más miedo le tengo es a Martitegui”, confiesa sabiendo de qué está hablando.

-¿Cómo nace la pasión por cocinar?

En mi familia siempre se comió bien. Mis abuelos tenían una casa con terreno grande, así que hasta usaban la tierra para cocinar. Los viernes ya se preparaba lo del fin de semana. De mi mamá heredé mucho, es una gran cocinera.

Adelma fue esa madre que le enseñó los secretos más minuciosos en pos de agradar paladares. Fontán habla en presente, a pesar de que su madre falleció en diciembre de 2019 de manera sorpresiva. “Y sí, la siento conmigo, no puedo hablar en pasado. No lo pienso, me sale así”, sostiene. Aquella mamá es la que le enseñó eso que solo puede transmitirse a través de la tradición oral, como en aquellos viejos rituales trashumantes. Fue Adelma y fueron sus abuelos y tíos en su Hurlingham natal, en tiempos donde el terruño parecía más alejado de la Capital que hoy. Allí fue impregnándose en ella la pasión por los buenos sabores, por cocinar como un ritual indisoluble del agasajo, por comer bien y abundante. Bacanales en honor a algún dios propio. “Venían los familiares de visita y gritaban: ´trajimos centollas´. Así cada semana”.

-Es un acto de amorosidad.

-No tengo dudas. Cocinar es un acto de puro amor.

Cuando aún estaba transitando el duelo por la partida de su madre, la muerte de Horacio Fontova, el 20 de abril de 2020, la sacudió fuerte. Con el músico construyeron una pareja durante 12 años, pero cuando la relación concluyó, en 1998, mantuvieron un vínculo cordial: “Otro dolor grande, pero pienso que ellos están presentes. Dicen que la verdadera muerte es el olvido y yo no olvido”. “La Gunda” se enteró de la partida de su ex estando en la radio. Al aire, junto a sus compañeros de LA100, pudo despedirlo públicamente.

Fue en la radio donde, aparentemente, se contagio Covid-19 en el invierno pasado. En el momento más duro de la pandemia, el temido virus atacó a sus compañeros y a los del programa que los precede conducido por Santiago del Moro. “No la pasé mal, pero te genera angustia. Pensaba en mi hija Antonia, en mis seres queridos, y siempre está rondando la posibilidad de que el cuadro se agrave. Recibí mucho afecto de mis amigas, de los que me quieren. Con esa contención pude atravesar el cuadro”, reflexiona. La irrupción del virus la llevó a apartarse de Mujeres de eltrece, el ciclo que co-conducía producido por la compañía de Marcelo Tinelli. A los pocos días, Fontán optó por bajarse definitivamente del programa debido al cambio de rumbo que tomaron los contenidos del ciclo. Al tiempo, fue levantado.

“No soporto fracasar o fallar en algún trabajo”, sostiene la actriz que apela a una gran rigurosidad a la hora de evaluarse. “Cuando no doy lo que quiero dar en un papel, me apeno. ´¿Por qué no hice tal o cual cosa?´, si es en televisión es más efímero, pero el cine queda para toda la vida”.

-A pesar de los comprimidos tiempos televisivos, ¿disfrutás del medio?

-Muchísimo. Me encanta trabajar en la tele, compartir los momentos sin grabar con mis compañeros, es un mundo que me divierte, me siento cómoda.

Así como se niega a que la muestren de manera ficticia en una fotografía, tampoco se enreda en las hipocresías de muchos de sus colegas que fingen no interesarse por una nominación o un premio obtenido: “Me encanta que me reconozcan. Ir a la fiesta del Martín Fierro es uno de los grandes planes del año, me divierte mucho, lo paso bien”, dice sin doble discurso.

Actriz exquisita que conoce las peripecias de la comedia con precisión, por esas cuestiones del destino se ganó el premio Martín Fierro por su interpretación de la agente María Laura Cruz en Signos, una serie de suspenso de la factoría Polka que protagonizó junto a Hugo Chávez y Alberto Ajaka. “Me encantó porque me hizo salir de cierta zona de confort, fue muy interesante crear ese personaje, transitarlo con mis compañeros”.

A diferencia de alguna colega que sostiene que la participación en un reality es un rol que se encara desde la composición de un personaje ficcional, aunque lleve el propio nombre, “La Gunda” se para en un lugar diferente pensando en las posibilidades de su paso por MasterChef Celebrity: “Seré yo misma, no habrá personaje. Trataré de pasarla bien cocinando, aunque aparecerán las presiones de toda competencia. No es lo mismo que estar en mi casa, destapando un vino, mientras preparo algo. Igualmente estoy convencida que no tiene que ser un sufrimiento”.

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