Extienden hasta fin de año la norma que obliga a las empresas a reestructurar deuda


El BCRA extendió por 9 meses la vigencia de una restricción cambiaria impuesta en septiembre, aunque la flexibilizó levemente. El cepo tiene prevista larga vida. Fuente: Archivo

El Directorio del Banco Central (BCRA) resolvió hoy extender hasta fin de año la norma dispuesta cuando se quedó sin reservas líquidas que obliga a las empresas a reestructurar las dudas financieras contraídas en moneda extranjera, aunque duplicando el piso mínimo para que la deban llevar adelante.

La entidad decidió prorrogar la vigencia del punto 7 de la Comunicación “A” 7106, que vencía el 31 de marzo próximo, “para que las empresas puedan encarar sus programas de reestructuración dentro del lineamiento que permite acceder al mercado de cambios por el 40% del vencimiento y el resto del capital refinanciado con un nuevo endeudamiento externo con una vida promedio de 2 años”, según justificó, y para adecuar la demanda de divisas con ese objetivo a un ritmo “compatible con las necesidades de divisas de la economía y la estabilidad cambiaria”.

En concreto, se mantiene la obligación de renegociar, aunque se eleva de US$1 millón a US$2 millones los vencimientos mensuales que deben ser reprogramados y libera de esa exigencia “a las empresas que a lo largo de 2020 hayan reestructurado sus deudas bajo la misma indicación del BCRA y que este año enfrenten vencimientos de esas reprogramaciones”.

Por ese mismo criterio tampoco están alcanzados “los vencimientos de los nuevos desembolsos de préstamos ingresados a partir de 2020”.

La decisión oficial confirma que el Gobierno no tiene prevista ni en el corto ni en el mediano plazo una revisión del cepo cambiario extremo dispuesto desde mediados de septiembre pasado, aunque repetidas veces el ministro de Economía, Martín Guzmán, calificó su dureza como “circunstancial”.

En el mercado la vinculan con la determinación de no apurar ningún acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), un asunto pendiente que, según plasma el BCRA en sus documentos, no le permite definir un plan monetario.

Con ambas incertidumbres convive la economía, lo que ayuda a modelar la recuperación mediocre que se espera de la actividad, aunque se haya desplomado 14% en los 3 últimos años.

Desde el BCRA destacaron que, en la primera etapa, ninguna empresa del conjunto de 40 alcanzadas tuvo dificultades para cumplir con el pedido, aunque la manera y los costos y concesiones que debió hacer la petrolera estatal YPF, por ejemplo, tornan esa afirmación algo temeraria.

Además, en la entidad monetaria hacen notar que el universo de empresas alcanzadas suma 35, que adeudan en total unos US$2500 millones, cifra que representa apenas el 6,6% de las reservas internacionales brutas y revela, a su vez, su debilidad real.

“Creo que la extensión y flexibilización recoge el trauma que dejó la experiencia de reestructuración de YPF y de algún modo reconoce que, dadas las condiciones de mercado y el nivel que muestra la tasa de riesgo, se necesitaba más tiempo. No lo veo vinculado al FMI, sino a la necesidad de cuidar los pocos dólares que ingresan al país, que son los de origen comercial”, explicó a LA NACION el economista Santiago López Alfaro, presidente de la ALyC Patente de Valores S.A.

“Lo presentan como una flexibilización, pero es relativa: sigue vigente que el 60% deba ser reestructurado y solo se sube el límite de US$1 millón a US$2 millones, monto irrelevante para las empresas que mueven el mercado de bonos corporativos”, juzgó el economista Juan Ignacio Paolicchi, de Eco/Go.

La norma llega cuando el BCRA, gracias a las restricciones impuestas a la demanda, viene desarrollando un raid de compras en la plaza cambiaria local que, desde diciembre a la fecha, supera los US$1300 millones. Y, gracias a la vigencia de esas limitaciones y del sostenido aumento que mantienen los precios de las commodities agrícolas, se encontraría en condiciones de captar buena parte del excedente de oferta que se produce en la “temporada alta” de liquidaciones. En todo caso, ambos casos dejan a la vista -por si hubiera alguna duda al respecto- la complicada situación de reservas con que se maneja el BCRA.

Más detalles

La disposición agrega otra facilidad para que las empresas encaren el proceso: se permite que puedan acceder al mercado de cambios con una antelación de hasta 45 días corridos a la fecha de vencimiento para cancelar capital e intereses de deudas financieras. También pueden acceder al mercado de cambios con anterioridad a la fecha de vencimiento, cuando la precancelación se concreta en el marco de un proceso de canje de títulos de deuda.

“Además, pueden aplicar el cobro de divisas por exportaciones de bienes y servicios para cancelar capital e intereses de deudas reestructuradas”. Ese mismo beneficio está disponible para la nueva deuda o las inversiones directas.

En el mismo sentido, el BCRA ya había facilitado a las empresas exportadoras que emitan Obligaciones Negociables en el exterior para que “una cuarta parte pueda ser suscripta por personas jurídicas que tienen dólares depositados en el país”.

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